Institucional

22 de diciembre de 2025

Nadia Pérez

Una nueva Navidad se acerca, ya observamos los comercios luciendo publicidad navideña con las infaltables ofertas y, en sus puertas, algún Papá Noel recibiendo cartitas. Y la duda que asalta a los más pequeños con la pregunta «¿Papá Noel qué es de los Reyes Magos? porque a ellos también les escribimos cartas».

En medio de esa lógica confusión infantil, están los preparativos del arbolito de Navidad, el pesebre y las historias sobre este día especial.

Completando este paisaje aparecen las vivencias religiosas con sus coros, donde no puede faltar el himno «Noche de Paz», sus procesiones, sus sermones u homilías, los pesebres vivientes, el saludo de la paz, etc.

Paralelamente los medios de comunicación nos hablan del horror de la guerra, de los desplazados, de los hambrientos, de la pobreza infantil, de los femicidios, del narcotráfico, del mensaje del Santo Padre, de un «alto el fuego por unas horas» en los conflictos armados porque es Navidad.

Pero, a pesar de todo, es muy importante celebrar esta Navidad con la familia, con los amigos, con los compañeros; es muy importante hablar y brindar por la paz, la justicia, la salud, el trabajo, la esperanza y el amor.

Pero hay algo muy personal, una pregunta que les invito a hacernos cada uno íntimamente y responderla con sinceridad: ¿quién de nosotros celebrará la Navidad correctamente?

Esta interrogante se la formuló el pastor protestante luterano, nacido en Polonia, Dietrich Bonhoeffer, quien integró la resistencia contra el nazismo durante la Segunda Guerra Mundial y murió ahorcado luego de permanecer en el campo de concentración de Flossenburg, Alemania.  

La respuesta de Dietrich Bonhoeffer fue la siguiente: «¿Quién de nosotros celebrará la Navidad correctamente? Quien finalmente deje todo poder, todo honor, toda reputación, toda vanidad, toda arrogancia, todo individualismo junto al pesebre; quien permanezca humilde y deje que solo Dios sea elevado; quien mire al niño en el pesebre y vea la gloria de Dios precisamente en su humildad.» (*)

¿Cuál será nuestra respuesta hoy?

¡MUY FELIZ Y SINCERA NAVIDAD 2025!

Por Pastoral Educativa,
Adolfo Tomé, capellán    

 

(*)  Dios está en el pesebre: Reflexiones sobre el Adviento y la Navidad de Dietrich  Bonhoeffer

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