Kinder
15 de octubre de 2026
Con actividades centradas en la autonomía, el cuidado mutuo y la elaboración de alimentos nutritivos, los grupos de Kinder 3, Kinder 4 y Kinder 5 comenzaron un proyecto que traslada una de las señas históricas del Instituto Crandon a la primera infancia.
Para proyectar hacia los primeros años la economía doméstica —uno de los pilares institucionales que identifican a Crandon—, el Departamento de Educación Inicial y Primaria puso en marcha una iniciativa que enriquece las rutinas de niñas y niños a través de experiencias prácticas y significativas.
El objetivo central de la propuesta es impulsar una identidad autónoma y fortalecer habilidades individuales y sociales, de modo que niñas y niños se formen como agentes activos de bienestar, respeto y solidaridad en su entorno.
La vida práctica como puente hacia la autonomía
Para adaptar los contenidos de la economía doméstica a las primeras edades, la iniciativa toma como marco pedagógico el área de vida práctica del método Montessori, que reúne actividades cotidianas para fomentar la autonomía, la coordinación, la independencia y la concentración.
En esta primera etapa, el trabajo se enfoca en dos áreas complementarias: los hábitos cotidianos y la práctica de cocina. En el día a día, se atienden de forma especial los momentos de las ingestas, los hábitos de higiene personal y el cuidado del entorno cercano. Dentro de la clase, niñas y niños asumen pequeñas responsabilidades de manera diaria y sistemática, empleando materiales adaptados a sus posibilidades físicas y motrices.
Para enriquecer la dinámica, cada grupo cuenta con un taller de cocina a cargo de un docente del equipo de Economía Doméstica.
Sembrar valores en los primeros años
Cocinar entre pares brinda a niñas y niños la oportunidad de experimentar con texturas, aromas y sabores, al tiempo que fomenta el diálogo y la colaboración. El cronograma de preparaciones, iniciado en primavera, contempla recetas sencillas que también dialogan con otros ámbitos formativos de Crandon: scones con orégano fresco —cosechado en la huerta escolar— durante setiembre, ensalada de tomates cherry con perejil y cubitos de queso en octubre y, en noviembre, elaboraciones dulces para la Navidad.
Cocinar y compartir la mesa transforma la rutina diaria en una experiencia formativa tangible. Al involucrarse en tareas reales dentro de la clase, se incorporan pautas de cuidado personal y hacen de la ayuda mutua una práctica natural de todos los días.
Créditos: Audiovisuales (imágenes)
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