Seniors

27 de julio de 2026

Para un estudiante que está finalizando el liceo, la posibilidad de cursar un grado universitario y competir en el deporte federado de los Estados Unidos suele percibirse como un horizonte lejano, casi confinado a las ficciones cinematográficas. Ignacio Fabeiro De Mori, graduado del Instituto Crandon (Senior 2023), compartía esa misma mirada escéptica. Sin embargo, una beca deportiva en Tabor College transformó ese horizonte en su realidad inmediata. En agosto de 2024, el joven se instaló en el estado de Kansas, donde actualmente defiende al equipo de fútbol de la universidad y cursa, de manera simultánea, las carreras de Contabilidad y Finanzas y de Administración de Empresas.

«De chico pensaba que irse a estudiar a Estados Unidos era imposible, algo que ves en las películas de Disney. En el liceo, yo era un alumno promedio; nunca me llevé ninguna materia, pero nunca pasé ninguna con doce. Así que pensé que estudiar y jugar al fútbol en una universidad de Estados Unidos estaba muy lejos. Y resulta que no estaba tan lejos», reflexiona el joven al evocar un proceso de postulación atípico que cambió el rumbo de su vida.

Las raíces y los valores de una formación global

La solidez de la formación bilingüe recibida en Crandon demostró su valor definitivo apenas Ignacio pisó el campus norteamericano. «Llegué junto a un compañero chileno que no sabía nada de inglés, mientras que yo entendía todo. Me podía comunicar con todos», evoca al precisar el momento en que la preparación académica se tradujo en autonomía real. Esta solvencia idiomática operó como una herramienta de inserción inmediata, permitiéndole sortear con fluidez la diversidad de acentos propia de una comunidad internacional.

El ritmo diario en Kansas ha sido intenso desde el primer día, dividido entre los cursos de su doble titulación y las exigencias del entrenamiento. Para Ignacio, este dinamismo no es nuevo, ya que durante su trayectoria en Secundaria, su agenda ya combinaba las jornadas liceales con el deporte federado. En medio de aquella exigente rutina escolar, ciertos momentos cobraban un valor fundamental. Aquellos almuerzos con sus compañeros en la jaula ―el rincón más entrañable en la memoria de Ignacio―, que representaban el espacio de distensión comunitaria y desarrollo de fortalezas, forjaron un fuerte sentido de pertenencia que hoy lo sostiene en la distancia.

Ese arraigo e identidad dialogan constantemente con el inevitable choque cultural del Medio Oeste (Midwest) norteamericano, donde extraña con especial nitidez «la comida de mi abuela, que es irreemplazable». Hoy, instalado en una residencia compartida junto a jóvenes españoles y latinoamericanos del equipo de fútbol, Ignacio aplica diariamente los valores cristiano-metodistas promovidos por Crandon: el respeto profundo por la alteridad, la tolerancia ante la diversidad y una marcada ética de la responsabilidad. Esta impronta también se manifiesta con claridad en su actitud dentro del aula: «Allá hay mucha gente que no le da mucha importancia a las clases, y a mí eso no me gusta. Siempre saludo al profesor, intento tener una relación con él; no me paro de la silla hasta que termina la clase y dice que nos podemos ir. Lo hago por respeto a su trabajo».

El factor docente: del aula al ejercicio profesional

La experiencia de Ignacio en el Bachillerato ilustra cómo los vínculos pedagógicos significativos trascienden la etapa escolar y se proyectan en el plano profesional. El descubrimiento de su vocación por las disciplinas contables en sexto grado de Secundaria fue el resultado del estímulo en el aula en las clases de Contabilidad del Prof. Fernando Sánchez Fernández. Hoy, de regreso en Uruguay durante el receso de verano, Ignacio continúa nutriéndose de ese vínculo al desempeñarse como pasante en el estudio profesional de su referente. 

Asimismo, el paso por las aulas le exigió desarrollar herramientas de adaptación ante asignaturas que desafiaban su estructura de pensamiento. El caso de Filosofía, dictada por la profesora Rossana Cascudo Isern en quinto y sexto, es elocuente. «Tuve que cambiar la manera de pensar para poder comprender lo que me estaba diciendo Rossana. Fue un terrible aprendizaje. Me cambió la forma de estudiar», admite. Esta flexibilidad cognitiva, desarrollada ante contenidos complejos que inicialmente le resultaban ajenos, se transformó en una de sus fortalezas para afrontar las exigencias de su vida universitaria en el extranjero.

Los frutos de esta preparación integral —forjada en la exigencia diaria de responder al nivel académico del liceo mientras sostenía las exigencias del deporte federado— no tardaron en manifestarse. Esa capacidad de organización y resistencia le permitió asumir con total naturalidad el desafío de cursar dos carreras en simultáneo y proyectar su finalización en apenas tres años gracias a una intensa validación de créditos. Su rendimiento excepcional durante el año lectivo 2025-2026 fue reconocido por el cuerpo docente con el Robert Watson Memorial Award, una distinción acompañada de una beca académica para su último año de carrera. «A mí me parece increíble porque esos premios se los suelen dar a la gente de allá; yo soy un extranjero, el inglés no es mi primer idioma, y aun así me lo dieron», comparte con sencillez respecto al galardón recibido entre más de 200 estudiantes. Junto con este reconocimiento, Ignacio también se consagró campeón en la categoría Financial Statements Analysis en la competencia interuniversitaria DECA —entidad internacional dedicada a la formación de líderes en negocios— de Kansas y Missouri. 

Con la mirada puesta en el futuro, Ignacio planifica disputar su última temporada deportiva en el semestre que comienza en agosto. Tras graduarse en mayo del año entrante, sus proyectos inmediatos contemplan el regreso a Uruguay, la revalidación de sus títulos y la realización de una maestría en línea en finanzas en la Universidad Estatal de Luisiana. En nuestro país, buscará insertarse en el mercado laboral y continuar su trayectoria futbolística en Crandon Universitario. Su historia es testimonio de una educación que perdura, desafía fronteras y dota de sentido la memoria colectiva de nuestra comunidad.

 

Créditos: Audiovisuales (imágenes); Mag. Gabriela Cabrera Castromán (texto)

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