Seniors
22 de mayo de 2026
Kariné Keuroglian Koyounian (egresada en 2017) pasó por Crandon para compartir su experiencia como emprendedora. Entre recuerdos de su vida estudiantil y la solidez de su marca de carteras y accesorios (Keuro), la exalumna y emprendedora reflexionó sobre cómo la formación humana y los vínculos forjados en Crandon son parte de su vida.
Llegó puntualísima. Salimos a hacer las fotos. Se la veía de aspecto casual, pero con esmero en cada detalle: la ropa, las caravanas, la manicura y la cartera, obviamente. Hacía frío y posó sin problemas, nos contó que, al comienzo, fue modelo de su marca. Se mostraba algo recatada y se soltó cuando vio al Prof. Daniel Morales Sánchez, docente de Educación Cristiana. Se abrazaron con afecto genuino. Salimos a buscar un lugar para charlar tranquilamente y a los 5 minutos Kariné ya hablaba con elocuencia.
Vocación y diseño: el origen de una identidad creativa
Egresó en 2017 de la opción Social-Económica del Bachillerato Científico. Aunque en el programa de orientación vocacional asomaba el diseño de modas como su interés más fuerte, optó por una formación en Dirección y Administración de Empresas en la Universidad de Montevideo. «Elegí algo más seguro, que también me gusta. Decidí estudiar Administración de Empresas para poder manejarme», confiesa. Tras una experiencia en una empresa multinacional en el rubro logístico, donde ahorró con determinación para un posible futuro proyecto, un viaje familiar a Italia, en 2023, se convirtió en el catalizador definitivo.
Inspirada por el arte y la marroquinería de Venecia, Kariné dio vida a Keuro. El nombre, además de ser una referencia a su apellido, hace un guiño a la palabra «cuero» a través de la paronomasia (proximidad de los sonidos). Esta dimensión semiótica, que es una coincidencia, aporta poética y valor mnemotécnico a la marca. Lo que comenzó como una inquietud personal hoy es un emprendimiento consolidado que combina funcionalidad y estética a través de accesorios pensados para acompañar el ritmo diario de diversas mujeres.
Vínculos de confianza: la red que impulsa el proyecto
La trayectoria de Keuro también evidencia cómo los lazos institucionales permiten viabilizar proyectos personales. Fue un exalumno (Joaquín González Ferreira) quien, a través de las redes sociales, facilitó el contacto con un taller uruguayo ―el de su mamá― con el que Kariné comenzó a producir. Este impulso inicial, basado en la confianza y el sentido de comunidad, permitió que la marca encontrara una base de fabricación local que todavía hoy forma parte de su estructura de trabajo.
A esta red externa se sumó una alianza familiar: la integración de su mamá como socia. Como contadora y experta en el rubro de la moda, Edith le aportó visión y apoyo. Esta sociedad ha significado, además, una apuesta por la complementariedad generacional.
Memoria y pertenencia: el sello de una identidad compartida
Las colecciones de Keuro son narrativas visuales de experiencias de vida. Mientras que la próxima cápsula (la de primavera-verano) se nutrirá de un viaje a Tanzania que la emprendedora realizará en breve, la actual propuesta de invierno es un homenaje a su abuela paterna, Aida.
Sentada en la cafetería, a Kariné le basta con observar el entorno para recuperar anécdotas: el rincón donde se sacó una foto con sus abuelas cuando estaba en primero de liceo, el laboratorio de cocina, la terraza y el patio, entre otros. Con nitidez fotográfica, identifica que, más allá de los espacios físicos, el legado esencial de Crandon son sus amigas y los valores que hoy aplica en la vida y en la empresa. «Mi grupo de amigas es lo más importante. Es lo que me llevé para siempre. Se creó acá; desde que entré, a los 4 años. Ahí hice mi primera amiga y el grupo se fue ampliando. Crandon también me dejó valores que están en mi día a día».
Un símbolo potente de esta conexión es su anillo de egresada, que la acompaña siempre. Relata con sensibilidad cómo este distintivo ha generado encuentros inesperados, incluso en el exterior. Para ella, llevar el anillo es la reafirmación de formar parte de una comunidad global unida por una identidad compartida.
Formación integral para los desafíos del futuro
Kariné Keuroglian Koyounian representa a generaciones de jóvenes que, partiendo de una sólida base académica, se animan a fusionar sus intereses y estudios académicos en proyectos creativos. A los 26 años, la emprendedora habita el presente con la seguridad de quien sabe que el esfuerzo invertido hoy es la llave para sus futuros desafíos. Su historia nos recuerda que la formación recibida en las aulas es un mapa que nos guía, y que son los valores y los vínculos humanos los que permiten tejer el camino por el mundo.
Créditos: Audiovisuales (imágenes); Mag. Gabriela Cabrera Castromán (texto)
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Fant´stico, suerte! Grande emprendedora creativa!
Gracias por invitarme, siempre es hermoso volver!!