Institucional

13 de mayo de 2026

Desde hace seis años, el Instituto Crandon construye un espacio donde el intercambio de saberes y la vocación de servicio se entrelazan. Cada quince días, el Club de Tejido transforma la cafetería de Secundaria en un taller de producción solidaria que ha enriquecido a personas ―especialmente niñas y niños― de diferentes organizaciones sociales.

El Club Crandon de Tejido Solidario nació en 2018. Bajo la coordinación de las Profas. Gabriela Meroni Toledo y Elsa Candán, el grupo congrega a tejedoras con y sin experiencia que se reúnen quincenalmente para compartir saberes y avances, novedades personales y disfrutar de bocados que el equipo de Crandon Gastronómico prepara para cada ocasión. 

Este espacio se ha consolidado como un eje de fortalecimiento comunitario, donde la labor manual se convierte en un pretexto para el diálogo y la construcción de vínculos sólidos entre sus integrantes.

Abrigar nuevos comienzos

La sostenibilidad del proyecto es posible gracias a una red colaborativa: desde compras directas del Instituto Crandon hasta donaciones de exalumnos, familias e instituciones amigas (ONAJPU, en especial *), o iniciativas como la de la conferencia realizada el 8 de abril (Educar en tiempos revueltos, Dr. Miguel Ángel Santos Guerra) en la que se solicitaron ovillos de lana como medio de pago. Esta propuesta derivó en una abundante cosecha de lanas de vistosos colores que han circulado entre las agujas del Club.

Varias de las prendas que se produjeron con estas lanas tienen un destino inmediato: el grupo de apoyo escolar de la Iglesia Metodista Central, un programa que recibe y acompaña a niñas y niños migrantes. Estos abrigos representan un gesto de amparo, además del vínculo entre aulas: del salón de actos donde se realizó la conferencia al cobijo del salón pastoral de la Iglesia Central, ámbito que también se enriquece con la participación del Grupo de Voluntariado de Secundaria.

Un compromiso que permanece

Al abrir sus puertas cada quince días, el Club de Tejido nos recuerda que la innovación no siempre es tecnológica; a veces, reside en recuperar prácticas heredadas para resolver necesidades contemporáneas. Esta es una muestra de cómo la comunidad crandoniana habita el lema «Tradición que inspira, innovación que transforma», permitiendo que la tradición inspire acciones que transforman el presente de quienes más lo necesitan.

Al tejer en comunidad, se crean prendas de abrigo, se fortalece el tejido social y se siembran semillas de empatía.

 

(*) Organización Nacional de Jubilados y Pensionistas del Uruguay

Gorros y cuellos

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