Primaria
19 de junio de 2026
«El arte teatral no se entiende a través de las explicaciones, sino de la experiencia», Anne Bogart, directora de ópera y teatro
Las clases abiertas de Expresión Corporal y Teatro de los grupos de 3.º y 4.º grado de Educación Básica Integrada (EBI, Primaria) se realizaron en mayo.
El Salón Multiuso de Primaria se transformó en un espacio de encuentro, juego y reflexión pedagógica. Las instancias, coordinadas por el Prof. Ramiro Perdomo Villar y dirigidas a madres, padres y estudiantes de los grupos de 3.º y 4.º grado, permitieron a las familias aproximarse a una propuesta académica que concibe al cuerpo no solo como soporte biológico, sino como el vehículo primordial a través del cual los seres humanos habitamos, comprendemos y aprendemos el mundo.
La actividad partió de un principio pedagógico fundamental: la comunicación verbal es enriquecida —y en ocasiones sutilmente sustituida— por la comunicación corporal. Abordar el cuerpo desde una dimensión puramente expresiva opera como un recurso transversal que favorece el autoconocimiento y el despliegue de habilidades en otras áreas del conocimiento.
Dinámicas de juego, reglas y libertad expresiva
El desarrollo de las sesiones expuso una variedad de consignas ―sin obligación de participar, pero con una altísima adhesión― diseñados para explorar las posibilidades motrices y expresivas de cada estudiante, combinando la acción física con la palabra. Las consignas, planteadas desde el respeto a los tiempos individuales y sin obligación de participación, alcanzaron una amplia y entusiasta adhesión por parte del alumnado. Los procesos evidenciaron una evolución natural: la timidez inicial dio paso, paulatinamente, a un clima de distensión, confianza y profunda conexión colectiva.
Entre las propuestas lúdicas se destacaron: presentaciones gestuales (ejercicios de reconocimiento corporal e identidad; composiciones fijas («fotos») para representar acciones individuales y colectivas y secuencias narrativas (creación de historias complejas a partir de la articulación de imágenes corporales).
Estas puestas en escena permitieron el despliegue de la libertad de expresión, la aceptación mutua y la imitación como herramientas válidas de aprendizaje. La posibilidad de observar y copiar otras expresiones corporales se presentó como un mecanismo valioso para enriquecer la experiencia de vida personal y colectiva. En este sentido, la propuesta dialoga con la premisa de sir Ken Robinson en su obra El elemento:
«No pretendo decir que equivocarse sea lo mismo que ser creativo. A veces, equivocarse significa simplemente equivocarse. Pero si no estás preparado para equivocarte, nunca se te ocurrirá nada original».
El espacio de la clase abierta legitimó el error y el ensayo como componentes indispensables del proceso de exploración artística y maduración personal.
El espacio escénico como espejo del ser
La incorporación del teatro en las etapas tempranas de la escolaridad responde a la necesidad de brindar entornos donde niñas y niños puedan observarse y comprenderse de manera integral. Como señalaba el teórico Augusto Boal, el teatro es una invención humana que nace cuando descubrimos que podemos mirarnos en acción y en situación: «Mirándose, comprende lo que es, descubre lo que no es, e imagina lo que puede llegar a ser».
Con el juego dramático y la representación imaginaria de la realidad, la práctica teatral se transforma en un vehículo pedagógico para ensayar respuestas ante los desafíos de la vida cotidiana. Al encarnar diversas situaciones y personajes, los escolares logran flexibilizar sus roles y perspectivas habituales, un ejercicio que consolida la seguridad y la autoconfianza. Esta exploración identitaria promueve una mayor valoración personal y genera un impacto dinamizador que potencia los aprendizajes y el desarrollo de competencias cognitivas en las demás áreas del conocimiento.
A través de estos desafíos escénicos, el Instituto Crandon reafirma su compromiso con una educación que trasciende la transmisión teórica y se arraiga en la experiencia sensible. Las clases abiertas de Expresión Corporal y Teatro demostraron que el desarrollo de la sensibilidad y la autoconfianza escolar constituyen la base indispensable sobre la cual se construye el pensamiento crítico y la formación ciudadana.
Créditos: Audiovisuales (imágenes); Mag. Gabriela Cabrera Castromán (texto)
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