Secundaria

26 de junio de 2026

«Fuego compartido
en esta casa que es calor
siempre hay una silla para vos
el pan es el abrigo
de esta mesa en comunión
historias que habitamos hoy»

Estribillo de Ronda, de Florencia Arias (2025, para Comunicampa, Iglesia Evangélica Valdense en el Río de la Plata)

El sábado 13 y el domingo 14 de junio, el Grupo de Voluntariado de Secundaria llevó adelante una nueva instancia de acción y reflexión en el Barrio Primavera de la ciudad de Trinidad (Flores). La delegación estuvo integrada por 42 alumnos de diferentes generaciones, quienes compartieron la actividad junto al equipo de la Pastoral Educativa y referentes de la comunidad local.

La actividad se distanció de los esquemas tradicionales de campamento para proponer una experiencia centrada en el compromiso social y los valores cristianos. Frente a un entorno con menores comodidades que las habituales, el eje de la propuesta radicó en la oportunidad de hacer sentir cómodo al prójimo, acondicionando los espacios comunes y cocinando con dedicación para los demás.

El propósito principal del viaje fue colaborar con un merendero comunitario que funciona en el barrio los sábados por la tarde. Con el fin de recibir a niñas y niños de la zona, los liceales se organizaron en equipos de trabajo para pintar las instalaciones, reacondicionar el patio exterior y preparar la merienda.

Aunque las condiciones atmosféricas del sábado por la noche impidieron la realización del planificado fogón al aire libre, la adversidad meteorológica se transformó en una oportunidad de integración en la cocina, donde se elaboró un guiso comunitario para los vecinos y la delegación. El descanso nocturno tuvo lugar en las instalaciones del templo metodista del centro de Trinidad; allí, la comunidad local colaboró en la provisión de colchones para mitigar las bajas temperaturas de la fecha.

El domingo, tras compartir las tareas de limpieza y cocina, el grupo recorrió parte de la ciudad para conocer de cerca la realidad de la localidad.

Ecos de una experiencia transformadora

El regreso a Montevideo estuvo marcado por la evaluación y el intercambio de vivencias entre los campamentistas, quienes destacaron el valor de la convivencia intergeneracional y el impacto personal del servicio. Entre los numerosos mensajes compartidos por el grupo, estas voces reflejan la huella profunda que dejó la experiencia:

  • «Me llevo muchas cosas, pero creo que lo más importante es la sensación de haber podido ayudar en algo, aunque sea un poquito. Fue un momento de mucha reflexión y conexión con uno mismo y con el resto; creo que volví distinta a como fui».

     

  • «Siento que logré conocer mucho más a todos y volvernos más cercanos. Fue muy lindo haber tenido la oportunidad de ayudar y dar una mano».
  • «Para mí fueron momentos en los que me reencontré conmigo misma y donde hice amigos nuevos, personas con las que pensaba que no íbamos a entablar conversación en el pasillo. Es uno de mis últimos campamentos como alumna de Crandon y estoy muy agradecida por la inclusión, las risas y las canciones compartidas».

Esta labor comunitaria del voluntariado de Secundaria reafirma la vigencia de una propuesta educativa que concibe el aprendizaje más allá de las aulas, promoviendo de manera permanente la empatía, la solidaridad y el desarrollo ético de sus estudiantes.

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