Institucional

17 de febrero de 2021

Obras en la huerta

Sobre la calle Urquiza, a mitad de cuadra, un nuevo predio forma parte del Instituto Crandon. El bien fue adquirido hace unos años y, luego de evaluar diferentes propósitos, se adecuó como huerta. Este nuevo campo pedagógico es una extensión del proyecto Chacra Educativa que, iniciado en 1999, debió recrearse en 2020 debido a los protocolos sanitarios por coronavirus.

Desde el año pasado, el equipo de Dirección de Inicial y Primaria (1) y la tallerista Cecilia Marzaroli Almirón (Chacra Educativa Santa Lucía) abordan la adaptación de este nuevo escenario educativo, con los contenidos del programa oficial y los del currículum enriquecido Crandon. También los maestros de los niveles involucrados participaron de la puesta en común de un proyecto que incluye «niños con ganas de aprender, docentes que se conocen y trabajan en conjunto desde hace muchos años, un espacio físico con oportunidades, un espacio al aire libre y en contacto con la naturaleza, un equipo técnico entusiasmado». 

Las copiosas lluvias de febrero no modificaron el calendario previsto y, para cuando se inicie el año lectivo, varios grupos de escolares comenzarán a trabajar en la nueva huerta. «La primera cuestión fue considerar la circulación de los niños, considerar la caminería para que toda una clase se mueva. Eso es muy importante», explica Cecilia Marzaroli. 

El diseño de parcelas y caminos ―casa, edificios y calles, como si se tratara de un barrio― es clave para facilitar la tarea y que la naturaleza pueda ofrecer valiosas oportunidades para los escolares. El predio en cuestión tiene, aproximadamente, diez metros de ancho por veintidós de largo y cuenta con un techo tipo tinglado. «Se hicieron unos sesenta metros lineales de cantero, cada uno de noventa centímetros de ancho. En uno de los costados, hay otros cinco canteros de ochenta centímetros. Así podremos trabajar con tantos niños porque la huerta involucra a los terceros y cuartos de Primaria y algunos proyectos específicos de Educación Inicial. Para los segundos y quintos de Primaria, hicimos nuevos cajones de madera para el patio».

La huerta cuenta con tejidos laterales con trepadoras, jazmines y «las plantas que surjan del interés de los grupos», agrega la tallerista. «Además, ya hay composteras y un espacio con troncos podados del mismo predio para que crezcan hongos y bichos. Queremos que el sitio se habite con seres vivos, porque lo importante no es plantar, sino trabajar ciencias». 

El proyecto busca el entusiasmo e involucramiento de todos para que la huerta se transforme en un lugar de exploración y esparcimiento. El propósito es generar interés y que la huerta se incluya, con responsabilidad, en la vida cotidiana. Por esa razón, no se presupuestó el riego, ya que los grupos se harán cargo, al igual que deberán resolver el tejido. «En las huertas urbanas los pajaritos y los gatos son un problema; los pajaritos comen las plantas y los gatos escarban y defecan ―acota la docente―. Así que cuando comiencen las clases, uno de los primeros temas será el tejido; lo resolverán las clases y, si queda mal, habrá que analizar la razón y volver a colocarlo. Así llevamos a cabo el trabajo interdisciplinar y por proyectos, así abordamos las ciencias porque los niños tienen que saber de reproducción vegetal, de suelo y de todo lo que está en el programa escolar, pero además necesitamos generar vínculos con la naturaleza. La huerta será un espacio enriquecedor para ellos, para los adultos y para el barrio por el aporte que realizará en flora y fauna».

Puesta a punto de la huerta

(1) Lic. María Eugenia Goyret Moreira, directora; Mag. Alejandra Besola Paolino, subdirectora de Primaria y Mtra. Laura Molina Pérez, subdirectora de Educación Inicial.

Artículos relacionados:
Los cuartos años de Primaria elaboraron queso Danbo 
Las abejas y la miel: nociones de Apicultura en segundos C y D

Crédito de imágenes: Cecilia Marzaroli Almirón y Centro de Recursos para el Aprendizaje

Etiquetas:

CienciasEducación InicialInstitucionalPrimaria