Secundaria
14 de octubre de 2026
Los personajes de ficción cobran nueva vida cuando la conversación los saca del papel. Bajo esa certeza, el 16 de setiembre la Biblioteca Cecilia Güelfi reunió a estudiantes de Secundaria en torno a un ejercicio de lectura compartida en el que convivieron universos tan disímiles como los de Caperucita Roja y Severus Snape. De la mano de la diseñadora teatral y comunicadora Florencia Guzzo Rodríguez (Senior 2007) —quien volvió a Crandon para propiciar este encuentro—, los jóvenes liceales de Educación Media Básica y Educación Media Superior descubrieron que detrás de cada máscara literaria laten los mismos dilemas, emociones y contradicciones que atraviesan la experiencia humana.
Descubrir al otro para construir ficción
La propuesta del taller, que tiene lugar en el marco de la preparación del concurso literario 2026 de Secundaria, comenzó con una dinámica participativa: entrevistas cruzadas en duplas. Durante el ejercicio, la sala se llenó del entusiasmo de las conversaciones, en las que intercambiaron datos sobre diversos datos: edades, asignaturas favoritas, lecturas preferidas, deportes, posturas frente al uso de la inteligencia artificial, entre otros tantos temas.
A partir de esta experiencia, la tallerista explicó que el proceso para dar vida a un personaje de ficción parte de las mismas preguntas que surgen al intentar conocer a una persona real. No existe una fórmula única ni mecánica: lo primordial radica en definir qué se busca transmitir y seleccionar qué interrogantes guiarán el relato.
Identidad, mutabilidad y el valor de lo funcional
El taller continuó con las distintas capas que componen a un protagonista: el contexto del universo de ficción, los rasgos físicos, la psicología y la mutabilidad de su identidad a lo largo del tiempo. Para ilustrar cómo los personajes se transforman sin perder su esencia íntima, Florencia citó la recordada frase del filme El secreto de sus ojos: «Una persona puede cambiar todo de sí misma, pero lo que se va a mantener es su pasión».
En este análisis, fueron referencia los arcos de transformación en ficciones contemporáneas, como el paso de Anakin Skywalker a Darth Vader en Star Wars, los personajes de Game of Thrones o la evolución de Walter White, el profesor de Química en Breaking Bad. Florencia destacó la importancia de humanizar a los protagonistas y decidir qué información es estrictamente necesaria para la trama. Con el clásico de Caperucita Roja, ejemplificó la economía narrativa: el relato requiere conocer la misión, la presencia del lobo y la capa que distingue a la niña, sin necesidad de saturar el texto con datos secundarios que no aporten al conflicto central.
Asimismo, introdujo la noción del momento oportuno para dosificar revelaciones y generar empatía o rechazo en el público lector, y analizó el caso de Severus Snape en la saga de Harry Potter, cuya dimensión humana y motivaciones profundas culminan de develarse hacia el desenlace.
Recursos de estilo y lectura crítica
En el tramo final, la expositora condujo un análisis conjunto de fragmentos literarios que contó con el aporte significativo del auditorio. En este intercambio, se exploraron recursos como la metáfora, el impacto visual de las imágenes, el registro poético o testimonial y el principio narrativo de mostrar en vez de explicar, sobre textos de J. K. Rowling (Harry Potter y la piedra filosofal), Liliana Bodoc (Los días del venado), Jazmina Barrera (Punto de cruz), Cristina Rivera Garza (Terrestre), Joanna D’Alessio (Pequeño tratado sobre la amistad), Inés Bortagaray (Prontos, listos, ya) y Tamara Silva Bernaschina (Desastres naturales).
La activa participación de los liceales también incluyó un rico intercambio sobre el consumo crítico de literatura, la elección de autores y la circulación de libros de segunda mano.
Más allá de los contenidos teóricos, el valor formativo de la jornada residió en el modo en que Florencia coordinó el taller. Respaldada por una preparación minuciosa y una amplia variedad de recursos y referencias creativas, propuso una dinámica muy entretenida que mantuvo la atención y el entusiasmo constante de la sala. Con honestidad intelectual y una calidez que desarmó cualquier distancia académica, escuchó con atención las reflexiones del grupo y ofreció devoluciones oportunas y enriquecedoras a partir de las intervenciones estudiantiles, logrando que cada participante sintiera la seguridad necesaria para expresar su mirada personal.
Tras un entusiasta aplauso final, la permanencia de los jóvenes en la sala confirmó el valor de estos ámbitos donde la palabra escrita se convierte en un puente vivo de expresión, curiosidad intelectual y encuentro intergeneracional.
Créditos: Audiovisuales (imágenes); Mag. Gabriela Cabrera Castromán (textos)
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