Secundaria
20 de abril de 2026
A principios de 2025, un intercambio jocoso entre el estudiante Matías Puime Hernández y la Profa. Cecilia Quintans Fernández sobre la composición con dióxido de carbono de una gaseosa derivó en una invitación: participar en la Olimpíada Uruguaya de Química (POUQ). Matías se entusiasmó e invitó a dos amigos: Emilia Raffo Olazábal y Mateo Santellán Ward (*). Bajo la guía de la Profa. Marta Baudo Goyret ―encargada de la formación del programa olímpico de Química en Secundaria― los estudiantes comenzaron la preparación y habitaron espacios de estudio de significativo compromiso que trascendieron los horarios de clase y la currícula de Crandon.
El Programa Olimpíada Uruguaya de Química, que es muy exigente, consta de dos instancias de prueba: la departamental y la nacional, con tres niveles ―uno para cada grado de Educación Media Superior―. Matías, Emilia y Mateo, como estudiantes de 1.° de EMS en 2025, participaron del nivel inicial.
La cultura del esfuerzo
«Íbamos haciendo los ejercicios, leyendo en internet y en libros de la biblioteca. Al principio algún ejercicio nos costaba más, hasta que le agarrás la mano», explican los jóvenes con soltura. El proceso estuvo marcado por la cultura del esfuerzo: el tránsito entre la frustración de lo no comprendido y la gratificación de alcanzar el conocimiento profundo.
De la prueba departamental, que tuvo lugar el 13 de setiembre, recuerdan la nutrida concurrencia de liceales de diversas instituciones. «Éramos muchos porque no es difícil de llegar», agregan. Tras aprobar la etapa, pasaron a la fase nacional.
Siguieron formándose pese a las obligaciones de fin de año. De la instancia nacional, destacaron la presencia de estudiantes del interior. «Es la más linda», concluyeron. En ambas pruebas, aun tras haber realizado muchos simulacros, estaban nerviosos. Lo confiesan sin pudor.
Los tres recuerdan la complejidad de ciertos ejercicios y son plenamente conscientes de que el alto nivel de la POUQ exige enfrentarse a desafíos que trascienden el temario habitual. Lejos de desalentarse, demostraron arrojo y formación al abordar lo inesperado: «Esto es parte de lo que nos gusta», enfatizaron. De inmediato, pasaron a explicar, con vehemencia, la estequiometría de las sales hidratadas, específicamente sobre la determinación de la masa de la sal según los porcentajes de oxígeno, el eje conceptual que marcó la mayor exigencia de la prueba nacional.
Resultados y horizontes
El cierre de la edición 2025 de la POUQ —certamen que se realiza de forma ininterrumpida desde 1997— arrojó, al igual que en años anteriores, resultados sumamente positivos para la comunidad crandoniana con tres estudiantes que pasaron a la instancia final y dos con galardones: Mateo obtuvo la medalla de plata y Matías, la de bronce. Sin embargo, más allá de las distinciones, la verdadera trascendencia radica en la proyección de estos estudiantes.
Esta primera experiencia en la POUQ les abre la posibilidad de continuar, pues pueden participar en los dos niveles siguientes. Mateo y Matías ya saben que van a hacerlo y Emilia reflexiona sobre el desafío de armonizar sus múltiples intereses.
Para estos jóvenes, la química trasciende la unidad curricular y representa una herramienta para habitar el futuro. Mateo sostiene que la disciplina ya es parte de su presente, impulsado por un marcado interés científico; Emilia se decanta por la Biología con una sólida base de Química, y Matías proyecta un camino donde la disciplina será una constante. La experiencia de los tres reafirma la cultura del esfuerzo, pilar fundamental de nuestra formación humana».
(*) Actualmente son estudiantes de 2.° grado de Educación Media Superior, EMS.
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