Inicial / Primaria

11 de mayo de 2026

En el marco del currículum enriquecido de Inicial y Primaria, marzo y abril marcaron el inicio de un ciclo de aprendizaje vital en la Chacra Educativa Santa Lucía. Esta propuesta se desarrolla a través del programa anual de tercer y cuarto grado escolar y de las salidas didácticas de los niveles de 4 y 5 años de Inicial y primero y sexto de Primaria. 

Las visitas, que trascienden el asombro ante el paisaje rural y que se extienden al aula, son experiencias diseñadas para enriquecer la propuesta pedagógica al favorecer instancias para educar en la naturaleza a partir del encuadre epistemológico de la cultura de pensamiento. Se trata de una prioridad que procura transformar la observación en comprensión para habitar la naturaleza con responsabilidad y sensibilidad ética.

Proyecto anual de tercer grado: de la impresión botánica a la indagación científica

El proyecto anual de tercer grado comenzó con un taller de impresión botánica que fusionó arte y ciencia. Los escolares recolectaron material vegetal en los patios, en la huerta y en la Chacra para transformarlo en impresiones textiles permanentes. Durante este proceso, aplicaron conceptos de matemática, biología y química al analizar fijadores y reconocer especies tintóreas.

En una segunda fase, el foco se desplazó al reino vegetal, con el objetivo de empezar a conocer los requerimientos de la siembra de especies hortícolas. Aquí, la propuesta pedagógica invitó a pasar del «saber qué» al «comprender por qué». Al preparar las parcelas para la siembra, se construyeron hipótesis sobre los ciclos de vida, los órganos de las plantas y los elementos del ambiente necesarios para el crecimiento y desarrollo. Los alumnos entrenaron así su capacidad de recolectar evidencias para sustentar respuestas científicas, un pilar fundamental del pensamiento empírico.

Proyecto anual de cuarto grado: el ciclo del agua y el esfuerzo colectivo

En cuarto grado, la Chacra permitió expandir las observaciones iniciadas en el patio de Primaria sobre el ciclo hidrológico. A través de registros guiados y el planteo de predicciones, los escolares compararon y contrastaron el fenómeno del agua en diferentes paisajes ―desde las aguas subterráneas hasta los cambios de estado en la naturaleza―.

Este aprendizaje se complementó con la preparación de canteros colectivos para la siembra de remolacha y caléndula. La actividad, enmarcada en la agricultura orgánica y la promoción de la biodiversidad, fomenta el compromiso personal y el trabajo colaborativo: cada grupo siembra un sector, pero todos asumen la responsabilidad del mantenimiento anual, fortaleciendo el sentido de pertenencia a una comunidad de práctica.

Salidas didácticas en Educación Inicial: los primeros pasos de la indagación

Para los niveles de 4 y 5 años, la visita a la Chacra representa un umbral fundamental hacia la alfabetización científica y el disfrute del entorno natural. En un escenario pensado para el juego libre y seguro, niñas y niños comenzaron a transformar su curiosidad innata en procesos de observación sistemática.

En Nivel 4 años, el foco estuvo puesto en la exploración y recolección de ramas, hojas, semillas, piedritas. A través de la búsqueda, observación y descripción de hormigueros, surgió la formulación de preguntas complejas sobre el comportamiento animal, el desplazamiento y la importancia de las plantas en el hábitat. Comparar formas, colores y tamaños de las hormigas permitió un primer acercamiento a la morfología y el relacionamiento con el ambiente.

La propuesta de Nivel 5 años se centró en la descripción y el pensamiento deductivo. Mediante adivinanzas y desafíos lúdicos, se incentivó la relación entre los animales domésticos y los silvestres. Además, se introdujeron herramientas de registro científico (dibujo, fotografía y escritura en rotafolios y carteleras) para contrastar las hipótesis iniciales con fuentes de información diversas (libros, videos, entrevistas con expertos).

Salidas didácticas de Primaria: primer y sexto grado, el ecosistema y los desafíos globales

Los grupos de primer grado se iniciaron en la observación activa a través de una «cacería» de componentes del ecosistema. Mediante consignas que desafiaban los sentidos y el pensamiento, los escolares indagaron sobre refugios, rastros y relaciones de alimentación. Este rol de observadores activos es el primer paso hacia una ciudadanía ambiental fundamentada en el conocimiento y el respeto por los elementos inertes y vivos que componen su entorno.

Por su parte, sexto grado abordó la complejidad de las energías renovables y no renovables. A partir del análisis del molino de viento, el calentador solar y el biodigestor, los grupos reflexionaron sobre las transformaciones de la energía y el impacto del calentamiento global. La observación en el invernáculo funcionó como un disparador para el diálogo sobre el efecto invernadero, vinculando el presente institucional con los desafíos del futuro global.

Un compromiso con el futuro

Al comenzar el programa anual e inaugurar el ciclo de salidas didácticas con la visita a la Chacra Educativa Santa Lucía, los grupos habitaron este espacio que se consolida como el «tercer maestro», concepto de la filosofía de Loris Malaguzzi (*). De esta manera, se concibe el entorno natural como un agente educador capaz de comunicar, provocar y sostener los procesos cognitivos de los escolares y se forjan ciudadanos que no solo disfrutan del paisaje, sino que, desde el rol que les toque transitar en la vida, sean capaces de tomar decisiones responsables en pos de su preservación.

 

(*) Loris Maraguzzi (1920-1994), pedagogo italiano y principal impulsor de la filosofía Reggio Emilia.

Créditos: Centro de Recursos para el Aprendizaje (imágenes); Mag. Gabriela Cabrera Castromán (textos)

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