Primaria
29 de octubre de 2026
El viernes 9 de octubre, en el marco del proyecto sobre Nutrición e Ingestión Humana, 5.° B compartió con 2.° B una instancia de aprendizaje sobre el sistema digestivo y la detección de almidón en los alimentos. La actividad, desarrollada en la Sala de Ciencias, integró indagación experimental, adaptación didáctica y trabajo colaborativo entre dos niveles de Primaria.
La propuesta pedagógica ―planificada por la Mtra. Rinna Rebabligatti Di Stasio, docente de quinto grado, y articulada con la Mtra. de segundo, Mercedes Pena Vico― había comenzado semanas atrás con el abordaje de los alimentos. En las clases previas, niñas y niños de 5.° B analizaron etiquetas nutricionales para clasificar los alimentos según sus funciones e identificar los distintos nutrientes: carbohidratos, proteínas, grasas, vitaminas y minerales.
A partir de esa clasificación, los escolares se convirtieron en detectives de nutrientes en el laboratorio escolar. A través de un ensayo con povidona yodada (*), observaron en directo la reacción química que tiñe los carbohidratos complejos ante la presencia del reactivo. Luego de elaborar tablas comparativas y registrar las evidencias en sus cuadernos, asumieron el desafío central del proyecto: transformar ese conocimiento, a través de una tutoría, en herramientas comprensibles y cercanas para niñas y niños de 2.° B.
Por su parte, el grupo de 2.° B llegaba a esta instancia con un valioso camino recorrido. Con anterioridad, niñas y niños habían explorado el proceso digestivo junto con la Dra. Annella Gnesetti Vicente, mamá de una compañera de clase, con el propósito de comprender qué sucede con los alimentos en el organismo humano. En otra instancia, examinaron envases y etiquetas a través de las tablas de nutrientes e indagaron sobre su clasificación, saberes previos que facilitaron un diálogo cercano y fluido con sus pares de 5.° B.
Protagonismo escolar y trabajo colaborativo
La jornada del viernes 9 de octubre comenzó con una bienvenida grupal y la proyección del aviso audiovisual La salud se alimenta. Luego, los escolares se distribuyeron en equipos de trabajo.
Para acercar los contenidos estudiados por los escolares de 5.° grado a segundo, los tutores organizaron tres estaciones temáticas en la Sala de Ciencias: El camino del alimento, destinado a explicar la anatomía de la digestión; Almidón sí / Almidón no, donde 2.° B comprobó con el reactivo (la povidona yodada) la presencia de almidón en ciertos alimentos; y Mi plato saludable, un ámbito de juegos de clasificación para promover hábitos alimentarios equilibrados.
En cada mesa, con el apoyo de maquetas y esquemas visuales, los tutores de 5.° B explicaron a los escolares de 2.° B el recorrido de la comida. De manera sencilla, describieron cómo la digestión comienza en la boca con la masticación y continúa por el esófago y el estómago, donde los nutrientes se transforman para brindar al cuerpo la energía que necesita para vivir.
La estación más práctica del taller fue la del almidón. Con la supervisión de los tutores, los alumnos de 2.° grado utilizaron goteros con povidona yodada para analizar diferentes muestras de alimentos —papa, galleta de arroz y manzana—. Observaron en directo el cambio de color a azul violeta oscuro o negro al detectar almidón (carbohidratos complejos) y registraron sus hallazgos.
La tercera estación, la del plato saludable, fue una propuesta lúdica que permitió identificar los distintos tipos de alimentos y su función energética o nutritiva. La dinámica propició la reflexión sobre la importancia de elegir opciones variadas y reducir el consumo de productos ultraprocesados.
Esta dinámica demuestra que la explicación entre pares fortalece la comprensión conceptual y despierta la curiosidad. Al asumir el rol de educadores, los estudiantes afianzaron nociones sobre el autocuidado y la nutrición, la escucha activa y la solidaridad. En Crandon, estas articulaciones intergeneracionales confirman que el conocimiento adquiere valor formativo cuando se experimenta, se reflexiona y se comparte en comunidad.
(*) La povidona yodada (o polividona yodada) es un complejo químico hidrosoluble formado por yodo elemental y polivinilpirrolidona (PVP). Es conocido como un antiséptico y desinfectante de amplio espectro. En la enseñanza de ciencias, tiene un uso didáctico como mecanismo de cambio de color para identificar visualmente, en segundos, los alimentos que contienen carbohidratos (la papa, el pan, el arroz o la harina) frente a aquellos que no los contienen o aportan otros azúcares simples (la manzana o la clara de huevo). Esto ocurre porque el yodo que contiene la povidona yodada queda atrapado en la estructura en espiral (alfa-hélice) de la amilosa (un componente del almidón), formando un complejo de color azul oscuro, violeta o negro.
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