Secundaria

7 de setiembre de 2026

El 21 y 22 de agosto, estudiantes de Educación Media Superior (EMS) asistieron a la Sala Verdi para presenciar Manos sucias, la versión libre de la dramaturga uruguaya Marianella Morena sobre la obra de Jean-Paul Sartre, producida por la Comedia Nacional. La propuesta, articulada de forma interdisciplinaria por los equipos docentes de Literatura y Filosofía, formó parte del ciclo institucional de salidas didácticas de teatro y planteó un ámbito de análisis crítico sobre el discurso, la fragmentación contemporánea y el compromiso ciudadano.

Una versión escénica sobre las tensiones del discurso actual

La puesta en escena de la Comedia Nacional se sumó a un itinerario teatral que el Departamento de Secundaria de Crandon ofreció este año con Antígona y La casa de Bernarda Alba. En esta oportunidad, la adaptación de Morena ―en homenaje al filósofo francés― tomó como premisa que «todo hecho es político» y construyó un dispositivo teatral para abordar las disputas de poder, la justicia, el feminismo, el cuidado ambiental y las lógicas de la cultura de masas, entre otros temas.

Uno de los aspectos más potentes de la propuesta radicó en su estructura metadiscursiva: el espectáculo utilizó la fragmentación y la sobrecarga de lugares comunes —un rasgo característico de las redes sociales y del debate público actual— para generar una atmósfera de saturación de sentido, incomodidad y, por momentos, desconcierto. Mediante el recurso de desdoblar a cada personaje en una dupla de intérpretes, el montaje expuso las contradicciones de la representación a través de los límites de la palabra y las incoherencias del acto de gobernar. 

En las primeras instancias de trabajo en el aula posteriores a la salida, las reacciones estudiantiles en clase de Literatura dieron cuenta de asombro, incertidumbre y curiosidad frente a la complejidad de la obra. En Filosofía, se realizó una sistematización de problemas filosóficos para empezar a trabajar en el ensayo filosófico y literario que será cierre del proyecto de 3.° EMS. Entre otros, los estudiantes, a partir de la guía docente, identificaron: la identidad, la función del silencio, las posturas utilitaristas desde el punto de vista ético y económico, el ejercicio del poder, la manipulación desde lo discursivo, las contradicciones humanas, lo discursivo y la acción, el conflicto-violencia como naturaleza humana (Hobbes), la guerra justa (Aristoteles – tomismo), las vanguardias (dadaismo) y el nihilismo (Nietszche)

La experiencia estética como ejercicio ciudadano

Las salidas al teatro trascienden el marco de la propuesta extracurricular: acercan al estudiantado a producciones culturales complejas que interpelan sus certezas y despiertan el pensamiento autónomo. Al confrontar a los jóvenes con dilemas éticos que atraviesan la historia y el presente, se reafirma el valor del arte y la filosofía como herramientas indispensables para formar ciudadanos conscientes, sensibles y comprometidos.

 

Equipo docente: Profas. Victoria Diez Quinteros, Alejandra Merglen Ostapchenco (Literatura) y Rossana Cascudo Isern (Filosofía).

Las manos sucias (1948) del filósofo francés Jean-Paul Sartre (1905–1980) es una obra de teatro político y existencialista que explora la tensión entre la pureza ideológica y el pragmatismo de la acción política concreta a través de la disyuntiva entre mantener la conciencia limpia o ensuciarse las manos para transformar la realidad.

La pieza transcurre en un país ficticio de Europa del Este hacia el final de la Segunda Guerra Mundial. La historia se centra en Hugo Barine, un joven intelectual burgués afiliado al Partido Proletario (comunista) que sale de prisión tras cumplir dos años de condena por el homicidio de Hoederer, uno de los líderes partidarios.

Hugo llega a la casa de Olga, su camarada, donde la cúpula le exige esclarecer el móvil del asesinato para decidir si el militante será reincorporado o ejecutado. En ese encuentro, el protagonista se enfrenta a una ironía devastadora: la orientación política del partido cambió, la alianza con la burguesía que planteaba Hoederer es ahora la doctrina oficial y el dirigente asesinado ha sido elevado a la categoría de héroe.

El partido le ofrece perdonarle la vida si acepta la versión oficial de que lo mató por un motivo pasional ajeno a la política. Hugo se niega: asumir esta mentira vaciaría su acto de todo sentido y convertiría la muerte de Hoederer en una farsa absurda. 

Al asumir su condena y negarse a la farsa, Hugo prefiere la muerte antes que permitir que el aparato partidario despoje a su crimen de significado. Con este desenlace, Las manos sucias sella el nudo del pensamiento sartreano: la defensa de la libertad y de la responsabilidad individual frente a una estructura de poder que acomoda el dogma según el cálculo coyuntural y anula la conciencia ética de sus integrantes.

Créditos: Comedia Nacional (imágenes); Mag. Gabriela Cabrera Castromán (textos)

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