Secundaria

16 de marzo de 2026

En función del compromiso con la excelencia académica y la formación humana integral, la Dirección General y el Departamento de Educación Secundaria de Crandon han dado un nuevo paso en la consolidación de un entorno de aprendizaje protegido y consciente. Tras un año de implementación de la primera normativa sobre dispositivos tecnológicos personales, el equipo de Dirección presenta la actualización del reglamento para 2026, una medida que profundiza en la ética del cuidado y la convivencia saludable dentro de Secundaria.

Este proceso, que comenzó en marzo de 2025 como respuesta a los desafíos de la hiperconectividad y el sedentarismo cognitivo, entre otros aspectos, se transforma hoy en una política de autorregulación y compromiso comunitario. Bajo la consigna de una «Tradición que inspira, innovación que transforma», Crandon busca equilibrar el uso de herramientas digitales con la necesidad de atención plena en el aula y el fomento de vínculos interpersonales significativos.

Al igual que en la edición anterior, esta regulación fue definida a través de una comisión interdisciplinaria y contó con la activa participación y aportes del colectivo docente, para asegurar que la normativa responda a las necesidades pedagógicas reales del aula.

De la conectividad a la convivencia: el camino hacia la autorregulación

La consolidación de los teléfonos inteligentes y otros dispositivos de uso personal han generado nuevos patrones de comportamiento que, en exceso, pueden obstaculizar el desarrollo de habilidades sociales y la concentración, entre otros. Reconociendo esta realidad, el marco regulatorio de 2026 establece pautas claras para habitar el espacio escolar desde la presencia.

Uso en el aula. Durante las clases, los dispositivos deberán permanecer apagados o en modo avión, resguardados en bolsilleros, mochilas o lockers. La tecnología se integrará únicamente cuando el o la docente la habilite y con un fin pedagógico específico, activando el wifi del aula de manera regulada. Corresponde aclarar que no es obligatorio concurrir a la Institución con un celular.

Enfoque prioritario en 7.º grado de EMB (Educación Media Básica). Entendiendo la importancia de proteger el inicio de la vida liceal, el estudiantado de 7.º año no utilizará teléfonos celulares en instancias de clase. Además, se implementará un plan piloto que restringe su uso durante el almuerzo para promover la socialización sin pantallas.

Recreos y convivencia. En todos los niveles se promoverá el no uso de dispositivos en los descansos, con una supervisión más cercana en 7.º y 8.º para favorecer el encuentro cara a cara.

La tecnología como vehículo de innovación y responsabilidad

Este marco normativo no pretende la exclusión del recurso, sino su integración mediada y pedagógica. Se reconoce que la tecnología es una herramienta útil que permite la innovación y ofrece al estudiantado acceso a una vasta gama de recursos educativos. Limitar drásticamente su uso podría restringir el desarrollo de habilidades digitales que son cruciales para el desarrollo académico en escenarios de exigencia global.

El aula como ámbito para fomentar la autonomía y la responsabilidad es uno de los entornos clave para enseñar a tomar decisiones informadas sobre el uso de recursos digitales, además de potenciar la colaboración y el interés crítico a través de métodos que se adaptan a los diversos estilos de aprendizaje de la comunidad estudiantil. Además, el liceo debe contar con espacios que desafíen a sus integrantes y les permitan educar en un uso responsable de los dispositivos.

Valores metodistas y responsabilidad compartida

Esta regulación se concibe como un ejercicio de responsabilidad digital y acompañamiento. En sintonía con el paradigma cristiano-metodista, la normativa se sustenta en el amor y el respeto mutuo, priorizando el bienestar emocional y el desempeño de cada estudiante.

El cumplimiento de estas pautas requiere la colaboración estrecha de las familias, del equipo docente, de las profesoras orientadoras pedagógicas (POP) y adscriptos. Ante eventuales incumplimientos, el abordaje será de carácter formativo, con notificación a las familias y realizando un seguimiento pedagógico y emocional.

Como una «institución que aprende», el Instituto Crandon realizará una evaluación de este reglamento a los tres meses de su puesta en marcha, integrando las voces de todos los actores para realizar los ajustes necesarios. Educar en la era digital implica, ante todo, construir hábitos saludables y sostener con coherencia un espacio donde la palabra y el encuentro sigan siendo el centro de la aventura educativa.

Integrantes de la comisión: Profes. Guillermo Medina Folena, María de los Ángeles Mora Gadea, Nadia Pérez Pérez, Sebastián Reyes Likini; Mag. Cristina Roggero Pérez (directora) y Profa. Cecilia Baridon Gonnet (subdirectora).

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Créditos de imágenes:
Pexels de kote baeza y Markus Spiske.

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